Historias · Ecommerce en el Perú
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Testimonio real de alumno

De cero a más de S/ 62,000 en su primer mes

Leandro y André son hermanos. No tenían tienda, ni experiencia real, ni un mercado asegurado. En cuestión de semanas pasaron de no vender nada a superar los 663 pedidos. Esta es la historia de cómo lo hicieron —y de las dudas que tuvieron antes de empezar.

Hay una distancia enorme entre querer empezar un negocio por internet y atreverse a hacerlo. Leandro y André vivían en esa distancia. Habían escuchado del ecommerce, sabían que otros vendían, pero entre la idea y la primera venta había un vacío que nadie les había explicado cómo cruzar. Hoy ese vacío quedó atrás: dos hermanos que arrancaron sin saber casi nada hoy manejan una tienda que ya superó los sesenta mil soles en facturación.

Lo interesante no es solo el número. Es el camino —con sus dudas, sus tropiezos y las decisiones que tomaron— el que vale la pena contar. Si llegaste aquí buscando un testimonio honesto de lo que significa empezar de cero, esta es la historia. Y si prefieres verlo de su propia voz, al final te dejamos dónde mirar el caso en video junto a otros alumnos.

El punto de partida

Empezar de cero, de verdad

Leandro ya había tenido un coqueteo con el ecommerce años atrás. "Había intentado hacer ecommerce hace unos cuatro o cinco años. Logré tener algunas ventas, pero fueron muy pocas: dos, tres, cuatro como máximo, no tuve más que eso", recuerda. André, en cambio, partía sin nada. Ninguno tenía claro cómo funcionaba el negocio en la actualidad, ni si la gente realmente compraba por internet, ni cómo operaba el pago contra entrega en el Perú.

No llegaron con un plan armado. Llegaron con preguntas. Esa honestidad —reconocer que no sabían— fue, paradójicamente, lo que les permitió aprender rápido.

Empezamos totalmente desde cero, sin tanta noción de cómo funcionaba todo esto. Leandro
La decisión

Por qué una mentoría y no un curso

El mercado está lleno de cursos. ¿Por qué pagar por un acompañamiento uno a uno en lugar de comprar un video y verlo por su cuenta? André lo resume sin rodeos: por la personalización. "Queríamos a alguien que esté de la mano con nosotros, para aprender en un mes —o en unas cuantas sesiones— cosas que solos nos tomarían un año o año y medio."

La diferencia, para ellos, estuvo en lo concreto: compartir pantalla, configurar la tienda juntos, armar las campañas de publicidad en el momento, resolver el problema puntual del día. Un curso te explica cómo se hace en general; una mentoría te dice qué hacer cuando algo se sale del libreto. Y en un negocio real, casi todo se sale del libreto.

Las primeras ventas

La primera venta llegó mientras dormían

Armaron la tienda, subieron productos y salieron al mercado en la primera o segunda semana. Lo que pasó después sorprendió incluso a Leandro: "Me acuerdo que me desperté y ya había una venta. Me sorprendió, porque era el sentimiento de que sí está funcionando." Ese primer día cerraron con tres o cuatro ventas. Al siguiente ajustaron, escalaron, y de ahí en adelante la curva solo subió.

No fue suerte: fue ejecución acompañada. Tener a quién preguntarle, en tiempo real, qué tocar y qué no, convirtió esas primeras semanas —que para la mayoría son de prueba y error a ciegas— en semanas de venta.

S/62,000+
Facturado desde cero
663+
Pedidos en su primer mes
S/3,648
Su mejor día de ventas
El tropiezo

El bache que no estaba en el plan

No todo fue subida. Hubo un momento en que bajaron el ritmo, y la razón fue tan simple como real: se les acabó el producto. "Justo lo que estábamos vendiendo bastante bien se había agotado. Tuvimos que esperar a que repongan el stock", cuenta Leandro. En vez de paralizarse, usaron la pausa para encontrar otro producto que también funcionó, y retomaron la escalada.

Ese detalle dice mucho. La diferencia entre quien abandona y quien sigue no suele ser el talento, sino qué hace cuando algo falla.

Los números, sin maquillaje

Honestos con la operación

En el Perú, el gran desafío del pago contra entrega es la confirmación: cuánta gente que pide realmente recibe y paga. Cuando lo medían con orden, su tasa rondaba entre el 65 y el 70 por ciento. Su mejor día —el 31 de mayo— facturaron 3,648 soles invirtiendo alrededor de 400 a 500 soles en publicidad, ya en fase de escalar dos productos que rendían bien, no de probar a ciegas.

Hoy operan con tres productos activos y un reparto de roles que se complementa. Leandro lleva la operación, la página y los anuncios estáticos; André arma los videos de los anuncios y termina de configurar las campañas. En su momento, hasta su mamá los apoyó con las confirmaciones. Un negocio familiar, en el sentido más literal.

El mismo producto que vendíamos lo conseguimos en el centro de Lima prácticamente a la mitad de precio. Esas cosas no te las dice un curso. Leandro
El siguiente nivel

De estabilizarse a escalar

Con dos meses de pago contra entrega ya estabilizados, el plan ahora apunta más alto: pasar al pago anticipado, vender a un mercado más grande como México cobrando con tarjeta, y enviar directamente desde el origen sin depender del stock local. "Si vendemos a un mercado mucho más grande y con pago anticipado, ya no nos tenemos que preocupar por la tasa de confirmación ni de entrega. Puede ser una gran ventaja", explica Leandro.

Para sostener ese salto, ya contrataron a una persona que se encarga de las confirmaciones —el cuello de botella de antes— y así liberar su tiempo para lo que mueve la aguja: marketing, productos nuevos y escala. ¿La meta? Pasar de unos cincuenta mil soles al mes a doscientos mil. "Sí, totalmente", responde Leandro cuando le preguntan si se siente listo.

Lo que de verdad valoran

No estuvieron solos

Cuando se les pregunta qué es lo que más rescatan del proceso, no mencionan un truco ni una plantilla. Mencionan la compañía. "Tengo a una persona con bastante experiencia a quien le puedo preguntar según lo que va pasando en el camino", dice Leandro. "Creo que obtuvimos los resultados que obtuvimos por el tema de la mentoría, porque fuimos acompañados todo el tiempo."

Empezaron sin saber casi nada. Hoy pueden caminar por su cuenta. Esa, quizá, es la mejor medida de que algo funcionó.

Esta es una de muchas historias

Mira los testimonios en video de alumnos que empezaron de cero, escalaron sus ventas o pasaron a pago anticipado. Casos reales, no actores.

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